domingo, 4 de septiembre de 2011

El de los abrazos

Buscando cualquier excusa para no leer apuntes me encontré revisando notas, textos, fotos y mares de etcéteras que uno va guardando en la computadora. Entre todo eso, me encontré con el Señor de los abrazos.


Lo hice... Comencé a leerlo una vez más.


Estaba en Tafí del valle tomando una cerveza con amigas proyectando un mapa de destinos y la casa de las palabras
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Cafayate y 4 mujeres varadas en la ruta por la Quebrada de las Conchas y una celebración de la fantasía
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Salta, un camping y 3 caballeros músicos y el adiós de los sueños
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Tilcara y los numeritos y la gente
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Purmamarca y amares
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Humahuaca, una carpa, 7 personas y la noche/1
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y cruzando las frontera la noche/4.


entre tanto etc., lindo juntarse con un viaje y cientos de abrazos

domingo, 5 de junio de 2011

No sé a qué se debe realmente.
En todos los años que intenté escribir un cuento siempre me quedé en la intención...
Muchas veces razoné sobre esto y llego siempre a pensar que se trata de algún extraño impedimento en los vericuetos de mi imaginación.
Entre tanto trazo parece que sólo puedo escribir comienzos.
Me pierdo en descripciones y primeros encuentros, caracterizaciones de múltiples personajes, incluso esas primeras impresiones que llevan a reflexionar sobre cientos de caminos a seguir...pero que se quedan ahí.
Me quedo en empezares.
Hola a todos, soy mate y tengo un problema: sólo escribo principios.


"El reloj despertador había sonado ya hace unos minutos pero él había decidido apagarlo. Quería poder disfrutar de aquel momento, único motivo por el cual no había podido dejarla. La luz de la alborada se filtraba por los pequeños agujeros de la ya muy debilitada persiana. Su boca se fruncía deleitando los últimos momentos de su sueño. Su cabello reposaba alborotado de tanto moverse durante la noche, mientras que de entre la anudada sábana se asomaban sus largas y jugosas piernas desarmando la cama. Pronto depertaría y ese ser que amaba tanto volvería a convertirse en una extraña. Hace meses que notó que lo único en común que tenían era el gusto por la ensalada de zanahoria, sólo eso.  
Ese sería el día, ya estaba planeado. Como de costumbre, ella tomaría una lágrima con dos tostadas de pan integral, rechazando el hábito del mate con bizcochos de grasa que tanto le gustaba a él. Luego, tomaría su maletín y con un sencillo “Chau” saldría por la puerta.Así sucedió. Tal cual él lo imaginó, Cora siguió su rutina. Tal cual lo planeó, Justo tomó su valija de debajo de la cama y se alejó de esa vida esperando no recordarla jamás.   
Cuarenta años pasaron ya de ese día, treinta y cinco de ellos  Cora rondó los recuerdos  de Justo.Cuarenta años y nunca una noticia de ella. Hoy sin embargo, por algún motivo extraño   Justo volvió a pensarla.  
El tránsito de gente sobre la avenida Cabildo y el sofocante calor del día lo fastidiaba. Una vez más había cometido el error de creerle al noticiero cuando pronosticaba bajas temperaturas y probabilidad de chubascos a la tarde… El traje le pesaba, los zapatos le apretaban y un molesto rayo de sol se reflejaba en su cada vez más pronunciada calvicie."

lunes, 23 de mayo de 2011

ella recorre un mundo en la semana

Ella... todos los lunes se volvía a perder.
los martes se sentía una extraña.
      los miércoles era una persona sensible.
  cada jueves, una esperanzada.
                todos los viernes se distraía de ser ella.
los sábados volvía a creer.
   los domingos la desorientaban.
Ella, todos los lunes se volvía a perder...