domingo, 22 de julio de 2012

Devorar el libro...

El libro que ya nublada la vista, culpa del sueño por venir, es imposible de cerrar.
La historia que eriza la piel, que cultiva algo adentro.
El texto que provoca.
La nostalgia de lo no vivido: el deseo de insertarse en una narración y ser parte de su elenco.
La excusa para ser lo que se pretende ser. Vivir encerrándose en nuevos relatos, entender las motivaciones de sus protagonistas y los por qués de los sucesos.
Devorar el libro...